25/05/11

Somewhere only we know

Soundtrack: Somewhere only we know - Keane


No me hables de realidad, porque en la realidad lo nuestro no sobreviviría. No me hables de realidad porque vivimos en ella y ya sé de qué se trata. Pero no quiero escuchar sobre realidad. Sólo… dejame escaparle por un momento, lo que dura un suspiro, para volver a creer en que se puede ser feliz.

No me cuentes de lógica, de razón. No quiero saber porque lo matemático no abarca lo nuestro, porque los cálculos que definen la realidad no cubren la ecuación que representamos. No me cuentes, dame solo un minuto más, un segundo más, antes de arrastrarme a lo lógico una vez más.

¡No! No busques estadísticas para respaldar un sueño, no intentes racionalizar un deseo. Atate a mí, aferrate a esto que queremos y saltá. No busques ahogarme con palabras de un idioma que lo nuestro no entiende, no te dejes hundir por un discurso hecho que poco sabe de lo que sentimos. Sólo… tomá aire y tomá mi mano, y disfrutemos solos esta brevedad robada a la realidad.

Compensemos el resto de nuestro tiempo solos en este instante. Creemos un mundo paralelo, un tiempo suspendido, un cielo nuevo que albergue nuestras pasiones sin que nadie más lo sepa. Construyamos un sueño nuevo, de a dos, y aislémonos en él hasta que nos aplaste lo real. Seamos libres por el otro, elijamos, aprovechemos ese segundo que dura el salto antes de quebrarnos contra el suelo. Un suspiro. Una palabra. Un paso. Un instante antes de volver la mirada para siempre.

Y olvidar.

21/05/11

Todos perecemos ante la fuerza del futuro. Nos rendimos, nos agobiamos, perdemos rastro de nuestros sueños y dejamos que el Tiempo, con su gran mano de acero, nos los arranque sin preguntar primero. Confundidos, inseguros, arriesgamos poco para perder mucho, desesperamos ante una foto que no entendemos y que nos asegura nuestra derrota. Solitarios, perdidos, ciegos, nos adentramos en una nube de humo sin saber como volver en caso de que no encontremos el camino. Nos detenemos ante un abismo, indecisos, hasta que la fatalidad de lo inevitable nos empuja con un soplido, haciéndonos caer en lo infalible, en lo incambiable, con esa sensación de vértigo que nos estruja el pecho y grita que tarde o temprano nos vamos a estrellar. E intentamos nadar en un aire demasiado ligero, aferrarnos a un recuerdo demasiado resbaloso, buscando una salvación que no va a llegar y una redención que no se nos va a otorgar. Invisibles, efímeros, desconsolados, caemos como peso muerto por el vórtice de una era rota, esperando sin esperanza el final del túnel, el suelo del abismo, el fondo de la pileta, para comprender, finalmente, que es una caída lenta y dolorosa que nos lleva al entendimiento de que, en realidad, no somos nada.

14/05/11

Hoy . Parte I

Si alguien apareciera y te preguntara: ¿QUIÉN SOS?

¿Sabrías qué responder?

Preguntas que nunca nos hacemos.
O silenciamos la respuesta...
Antes de formularla.

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