Soy mucho y soy nada.
Tengo pies, manos, tengo palabras.
Tengo sueños, deseos, tengo ganas.
Soy poco, soy todo y no soy nada.
Me pierdo un poco más cada semana,
Cada día, cada hora, son una borrosa armada
De soldados sin ojos, sin corazón y sin caras
Que vienen a mi encuentro y me enlazan.
El futuro es un pasillo oscuro, sin ventanas,
Silencioso y eterno, en su soledad vaga.
No indica, no salva, al margen siempre aguarda,
Al que avanza, ciego, en su puño su alma.
Al perdido lo sigue el pasado de historias vanas,
De metáforas absurdas y décadas desalmadas.
Pues el pasado es una quimera gigante que aplasta,
Que cruje y que ruge, y que todo lo avasalla.
Y en el medio, en el presente efímero, sin agallas,
La poetiza solitaria se esconde, se resguarda,
Demasiado cobarde, demasiado superada,
Indigna de la gloria, con deseos que llevan a nada.
Soy mucho y, sin embargo, no soy nada.
Tengo cabeza, tengo corazón, tengo faltas.
Demasiado imperfecta, soy criatura de palabras.
Soy mucho, soy todo, y sin embargo, no tengo nada.
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