22/01/10

Temas curiosos hay de sobra: curiosos por esos temas, no tanto

La religión Google: http://www.thechurchofgoogle.org/Scripture/Proof_Google_Is_God.html



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Algunos la describen como un gran pájaro blanco. Otros la toman por una nube ajetreada e impoluta que cruza los cielos para no ser impuntual. Otros, más inocentes, la confunden con el reflejo del sol en el mar. Y unos pocos dicen que se trata de una ilusión pasajera que llaman esperanza. La mayoría, por otro lado, simplemente la ignora inconscientemente.

Sólo uno sabe realmente quién es ella. Sólo él entiende cuando ella habla, sólo él la ve toda entera cuando pasa. Sólo él nota la claridad de su piel y la calidez de sus ojos. Sólo él la conoce, sólo él la reconoce. Porque a veces, ella cae y se confunde entre la gente para saborear un instante el dulce dolor de sentir. Y es él, y sólo él, quien tiene el deber de devolverla al mundo que pertenece.

Cuando se cruza con ella por la calle y ella se halla disfrazada tras un traje rubio, bajo y rollizo, él reconoce enseguida su pelo rojizo y sus ojos claros. No le hace falta seguir la línea curva de sus alas, ni recorrer su cuerpo delgado y estilizado. El sólo esplendor que su piel irradia entre las masas grises de mortales que la rodean es más que suficiente para que él la divise rápidamente. Y luego, viene la parte difícil de la labor.

Él anhela cumplir con su misión para hacer orgulloso a su padre, pero es un deber que se le complica con el paso del tiempo. Al presenciar la expresión de disfrute su cara, algo se remueve en su interior y le provoca un deseo imperioso de mandar todo al diablo y dejarla disfrutar. Por eso, cada vez se toma más tiempo en encontrarla, en alcanzarla, en tomarla de la mano para volver a casa. Cada vez se toma más tiempo, aunque sólo el suficiente para no desesperar sin su presencia, sin su tacto.

Y ella no opone resistencia, nunca lo hace. Porque ella sabe que lo que hace no es lo correcto, y sin embargo lo necesita para sobrellevar la soledad de su personaje. Entonces siempre se deja llevar por él, se deja tomar de la mano y algunas veces responde al agarre, y nunca dice nada. O siempre dice lo mismo.


Entonces él la mira apenado, porque sabe que le está prohibiendo lo único que la hace momentáneamente feliz. La observa con pesar, cumpliendo una tarea que le fue impuesta y que a la vez anhela realizar, permitiéndole unos segundos de la compañía con la que tanto sueña. Porque allí arriba ellos se encuentran condenados a estar separados, él siendo un siervo, ella, una princesa. Y mientras él le pide perdón y admite que no lo siente con la mirada, ella le sonríe levemente, como soñando, y niega con la cabeza. Y susurra que ella tampoco lo siente, con una sonrisita cómplice que su mirada perdida disfraza.

Tal vez, ella se escapa a propósito. Únicamente para que él la vaya a buscar.

1 monedas:

Anónimo dijo...

Alguien muy sabio dijo alguna vez:

-Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.-

Esquina del Arte