A Cam. Por ser mi inspiración, tanto de ayer como de hoy.
Con eso que ya sabes que siento por vos pero que me sale mejor callar.
LR.

A veces, una mirada basta.
Me sorprende siempre todo lo que se necesita para que dos miradas simplemente se crucen. Para empezar, el simple deseo de dos personas –conocidas o no- de mirar en la misma dirección opuesta. Detrás de ese deseo inconsciente, debe esconderse una emoción que busca salir del momento y perseguir la libertad en el aire y hacia el cielo. Y en el fondo, un sentimiento disimulado, que puede ser tanto A, como B, como todo el alfabeto del sentir.
Sin importar que se oculta bajo esa mirada, lo importante es que, cuando sucede, es como si se reprodujera el comienzo del mundo: dos algos que chocan, se juntan y con su baile crean energía. Una energía tan sincera y tan fuerte, que te lleva a sonreír de inmediato, una sonrisa un tanto ruborizada y otro tanto alegre, que puede mantenerte todo el día pensando en ese momento. Un instante lleno de significado, en donde el teatro y los juegos se pierden y dejan espacio a algo más profundo y más increíble: la alegría.
Y no digo que necesariamente una mirada pueda hacerte eternamente feliz, pero me parece maravilloso tomar conciencia de todo lo que le sigue a esa mirada, tanto para adelante como desde atrás. Es que es tanto, tanto –historias, romances, anécdotas, tragedias de todas dos vidas- hecho tan simple, que no deja de fascinarme cómo puede una simple mirada esconder y mostrarlo todo a la vez.
Una mirada puede hacerte reír. Una mirada puede hacerte llorar. Una mirada puede convertirte a la vez en la persona más feliz y en la más miserable. Puede volverte visible en la oscuridad, hacerte brillar en un cuarto lleno de esculturas perfectas, mimarte en un día gris y cuidarte siempre. Una mirada tiene el poder de hacerte temblar. De darte vida y revivirte.
Tal vez me gusta ver significados donde no los hay. Tal vez soy una soñadora que se rehúsa a crecer y dejar de creer en los cuentos de hadas. Tal vez, tal vez, tal vez. Miles de tal veces que no tienen ningún valor, porque, hoy, una mirada me bastó. ¿Me bastó para qué? Para ser un poco más feliz.
A veces, una mirada basta. ¿Para qué? Y… depende de si creés en las hadas.
3 monedas:
las miradas matan ;)
Las miradas lo dicen todo ...
=)
quien sos? ^^
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