24/07/09

♠♣♥♦: cuestión de juegos

Everything’s gonna be all right

Todo va a estar bien. Lo sabe. Porque no importa. Antes lo hacía, cuando se lo confesó, cuando no le dio tiempo de rechazarla al salir corriendo, cuando le rogó por su indiferencia. Pero ya no lo hace. Porque ya no importa nada.

Tiene que admitir que después de ese episodio de patetismo al estilo Hollywood todo perdió su esencia. Es a la vez liberador y nefasto. Ella es feliz, sí, lo es, y también es miserable. Es los dos, tanto uno como el otro. Ambos pesos inclinan la balanza por igual, y entonces ella no es nada.
Lo quiere. Presumió que se le había pasado, lo anunció y repitió hasta convertirlo en verdad. Sólo sucede que a la naturaleza, siendo irrefutable e inevitable, no se la puede negar. Y mucho menos engañar.

Con él todo volvió más o menos a la normalidad. Ella se esfuerza por actuar como lo hacía antes del asunto. Tal vez lo insulta un poco más que de costumbre, tal vez lo trata más seguido como si no valiera la pena. Pero no puede evitarlo. Es que, la verdad sea dicha, lo odia.

Lo odia por hacerla sentirse débil cuando ella siempre fue tan fuerte. Lo odia por obligarla a ahogarse en ese mundo de sensiblerías baratas que tan bien había logrado evitar. Lo odia, más que todo, por poder prescindir de ella cuando ella necesita de él para ser feliz.

Y lo odia. Y, probablemente, odiarlo sea su manera de quererlo.

Ahora sólo ella sabe la verdad: que sigue locamente enamorada de su mejor amigo. Y tal vez también lo sabe el que lee esto. Ambos son cómplices en esta locura sofocante, que es dolorosa y placentera . Una locura que la hace preguntarse si no tendrá una personalidad masoquista. Pero no, no es masoquista, sólo está perdidamente enamorada.

Pero sabe que todo va a estar bien, como lo sabe también el lector de esta historia. Todo va a estar bien. Como siempre.


Esquina del Arte